El viejo Pensativo

Hubo un tiempo en que asustaba, destrozaba, sustentaba, entretenía, alimentaba y vitalizaba la ciudad colonial. Era una de las razones de la existencia de la ciudad en esta localidad. El río Pensativo ha bañado en mas de un sentido la Antigua Guatemala desde su fundación, y ha marcado la composición de su sociedad y su historia hasta este día.

Un modesto río Pensativo, quien desde el inicio ha supuesto un reto para los pobladores de la ciudad.

Hoy día no impresiona a nadie. Escaso de atractivo y de gran parte de su caudal, se trata de un hilo de agua sucia que mientras alimente las algas que crecen en su lecho, logrará conservar, cuando mucho, su nombre. Éste, por cierto, ha inspirado el nombramiento de librerías, restaurantes, hoteles y hasta al estadio local, pero por razones históricas o posiblemente nostálgicas.

Cuentan los veteranos y ya envejecidos ciudadanos de la noble ciudad que otrora el agua del río era cristalina y abundante, donde era posible ir por las tardes a pescar. Lejos quedaron esos días. Hoy dibujan el cauce del río altos muros de contención que protegen las propiedades aledañas de un posible asolvamiento. Pero el agua que presenta tal amenaza está por hoy ausente. Bien es cierto que durante la época seca el río baja cuantiosamente su caudal, mientras se crece rápidamente durante la época lluviosa debido a las elevaciones de las montañas aledañas, pero la realidad es que hace años que las lluvias no llenan el río del fuego que tanta destrucción causó. Las inundaciones del siglo XXI se han dado mayormente por el colapso de sus drenajes, producto del moderno problema de las toneladas de basura no reciclable ni biodegradable que flotan felizmente por las aguas y obstruyen los tragantes. Pero en cuanto al río Pensativo, tan bien hizo su trabajo la maquinaria pesada de las autoridades municipales, que desde finales del siglo XX se tomaron en serio el dragado del lecho del río; o puede que se deba al cambio climático, la sobrepoblación local y turística de la ciudad que permanece continuamente sedienta y exigente de recursos naturales para satisfacer su comodidad. El hecho es que lo que hoy vemos es un eco de su destructivo pasado.

Pero de regreso a sus gloriosos días, antes de convertirse en espectador, el río Pensativo presentó un grave problema a la población de Santiago de Guatemala y posteriormente la Antigua Guatemala. Sus desbordes y asolvamientos hicieron desaparecer numerosos puentes, calles, barrios enteros y lamentablemente también, vidas humanas. Se intentaron soluciones, remedios y paliativos a lo largo de los siglos. Pero hoy reproduzco en este artículo este interesante detalle, producto de la investigación del Lic. René Johnston Aguilar, en su obra “Arqueología Del Río Pensativo en Antigua Guatemala”: “los trabajos de limpieza de arena, piedras y troncos del fondo del canal se hacían cada año antes de que comenzaran las lluvias. Para llevar a cabo estas limpias, se utilizaban pequeñas cuadrillas de unas quince o veinte personas por sector, siendo estos normalmente contratados por el ayuntamiento. Entonces no existía maquinaria pesada para retirar todo el material que se depositaba con las correntadas, y para retirarlo se hacía a mano y con herramientas muy sencillas tales como palas, piochas y azadones.”

El río Pensativo juega un papel protagónico en la historia “Mientras el Tiempo se Detenga”, en el capítulo 7: La Canción. Cuando llegues a este capítulo, vive las inclemencias que durante siglos este diezmado río provocó a la noble ciudad y su efecto en la vida diaria de sus miles de habitantes durante su ancestral época colonial.



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