¿Realidad o ficción?

Alerta de spoilers – Revelación de contenidos cruciales

Este artículo contiene revelaciones sobre la trama que pudieran arruinar tu experiencia si aún no has leído la obra. Para evitarlo (pero al mismo tiempo satisfacer la curiosidad de los lectores inquisitivos), dicho texto está tachado, aunque obviamente, legible. La responsabilidad de leer esos apartados con la salvedad que ya fue expuesta corre por tu cuenta.

La primera página luego de las ilustraciones, contiene un comunicado legal importante: “Los personajes y hechos retratados en esta obra son completamente ficticios. Cualquier parecido con personas verdaderas, vivas o muertas, o con hechos reales es pura coincidencia”. Lejos de ser una simple formalidad, esta aclaración separa la obra de ficción de un documento histórico. No obstante, la inusual región gris entre ambos géneros es la que dispara la imaginación de los que buscan en el mapa el nombre “Macondo”, solo para encontrarse desilusionados con la sugerencia que Google les ofrece en su lugar: Aracataca, Colombia. O la inequívoca convicción del viajero que jura haber encontrado la prueba de la existencia de Forrest Gump tras leer un improvisado rotulito de madera que anuncia el punto exacto donde el referido personaje ficticio terminó su carrera, en la frontera entre los estados de Arizona y Utah.

Esta región gris se torna aún más difusa dada la diferencia entre los géneros del realismo mágico y la ucronía (algunos le llaman también ficción o fantasía histórica). “Mientras el Tiempo se Detenga” hace uso extenso de elementos ucrónicos, aunque sin la intención de crear un universo paralelo, pero sí de brindarle al lector diversos puntos de referencia que lo mantengan atado a la realidad aunque esté plenamente consciente que en la práctica está navegando en aguas meramente fantásticas.

De esa cuenta, de cualquier personaje histórico en la novela, no pueden canonizarse ni sus palabras ni sus acciones, ya que su interacción en la obra solo obedece al desarrollo de su imaginación y de cómo contribuye al avance de la historia. De un modo parecido, a los personajes que en principio son obviamente ficticios se les insufla vida, porque de alguna forma u otra encajan con nuestra vida cotidiana, nuestros sentimientos y nuestra relación con la vieja ciudad. Pero son protagonistas de un relato ficticio que comparte fechas, edificios y personajes reales e históricos.
En resumen, hago esta compilación de elementos dentro de la novela, para responder una pregunta sencilla: ¿son eventos o personas reales, o ficticias? No se trata de un listado exhaustivo, porque son muchos los detalles que se escribieron como elementos de soporte, pero están basados en recuentos históricos.

Los terremotos de Santa Marta

Este evento es fácil de constatar. Se trata de un hecho real. Fueron los terremotos que destruyeron aquella capital llamada Santiago de los Caballeros de Guatemala. La fecha que ofrece el prólogo y el capítulo final coincide con el evento histórico: 29 de julio de 1773, a las 15:50 horas. La narrativa con la que fue escrita la descripción del evento, sin embargo, sí es ficticia. Pero está basada en distintas descripciones recopiladas en diferentes obras y documentos antiguos. Estos detalles realzan el dramatismo del desastre, más aún cuando se vive en la carne de los personajes con los que nos hemos apegado y hemos aprendido a identificar.

El reloj y el arco de Santa Catalina

El arco de Santa Catalina y su reloj Lamy Amp Lacroix

El reloj y el arco sí existen, tanto que son el emblema de la ciudad, el punto principal de referencia y el perfecto fondo de fotografías. El modelo del reloj según se describe en el libro también es acertado: Lamy Amp Lacroix, francés. Sin embargo, la fecha de su existencia es ficticia. Para 1773, el año del terremoto, el puente sobre la calle de Santa Catalina no tenía ni la torrecilla ni el reloj que son tan emblemáticos hoy día. Estos fueron instalados a finales del siglo XIX. No obstante, el reloj es central en el desarrollo de la historia, por lo que para que dicha joya estuviese presente en ese año, este autor se tomó la libertad de efectuar un cuantioso salto de varias décadas para ubicar el famoso reloj aún antes de los terremotos de Santa Marta, para ser instalado por nuestro protagonista en el puente del convento. Con todo, su mágico poder es, naturalmente, una hermosa fantasía que colorea vívidamente la historia que culmina en los fatídicos terremotos de 1773.

El árbol del esquisúchil

Uno de los muchos árboles de esquisúchil plantados en el parque central de Antigua Guatemala

Es una planta real. En la misma ubicación que se describe en el libro, en el jardín frontal de la iglesia de El Calvario, se encuentra plantado tras una protección de rejas y rótulos que advierten no tocar el envejecido árbol, el legendario esquisúchil. En un artículo futuro me referiré a detalles adicionales de este árbol centenario. Sin embargo, en distintos puntos de Antigua Guatemala, particularmente en el parque central, se encuentran varios ejemplares de este árbol. Faena difícil y heroica, ya que la especie se encuentra amenazada, principalmente por la dificultad y peculiaridad de su reproducción.

El Río Pensativo

En un artículo anterior me referí al citado río y su tormentosa relación con la ciudad. Aún corre inconspicuamente en la cara oriental de la ciudad.

Arquitectura

La descripción de los edificios en la ciudad De Santiago está basada en investigación rigurosa, la cual aviva la imaginación para dramatizar algunos detalles sobre algunos de ellos, en particular, del convento de Santo Domingo. Debe recordarse que en la época en que se desarrolla la historia, la mayoría de las edificaciones se encontraban de pie, si acaso dañadas por los terremotos de San Miguel en 1717 y San Casimiro en 1751. Por lo tanto, la obra asume que los edificios están gozando de su máximo esplendor y funcionales en prácticamente todo aspecto. Los detalles arquitectónicos que se resuelven en los enigmas de Celina, como los glifos del templo de San Agustín y las sirenas que adornan diversos componentes de la arquitectura de la ciudad, son reales. La intención de la obra siempre fue invitar al lector a observar la ciudad desde otra perspectiva, prestando cuidadosa atención al detalle, ya que éstos están allí. Listos para estimular la imaginación y el recuerdo de lo que hoy son monumentos derruidos.

La red

La red formada por las Catacumbas de Santiago son un elemento completamente ficticio. En la obra, culmina los enigmas de Celina, y hasta figuran en el mapa en las primeras páginas del libro. No obstante, no son reales.

Ahora bien, el origen de esta faceta de la historia es fascinante. Se basa en diversos rumores que se conocen entre los habitantes nativos de Antigua Guatemala. Cuentan que los pasadizos, puertas, criptas y otros apartados misteriosos escondidos en las ruinas de Antigua en realidad estaban conectados entre sí en tiempos de la colonia. Dicen que esta conexión formaba una red de túneles que corrían por debajo de la ciudad de Santiago. Para cuando el Reformador Justo Rufino Barrios ascendió al poder, como parte de la purga en contra de la iglesia Católica y sus propiedades, mandó demoler todo rastro de estos túneles, luego de indignarse al saber que fueron utilizados para perpetrar barbaridades y actos cuestionables. Este extremo nunca se ha comprobado, ni tampoco la mano del general Barrios en la destrucción de la supuesta red.

La Corona española

Se ha vilipendiado notablemente el poder de la corona española en el vivir cotidiano de las colonias de ultramar, al menos en la Capitanía de Guatemala. Particularmente, las ejecuciones públicas no fueron una constante durante el reinado de España, ni los juicios sumarios.
El papel del capitán Martín de Mayorga ha sufrido este tratamiento, ya que de hecho su reacción ante el resultado de los terremotos fue notorio y positivo, ayudando a prevenir más pérdidas humanas en lo que había quedado de la antigua capital. Una historia, también proveniente de rumores locales, es que dicho capitán mandó a destruir los techos de todas las casas particulares que quedaron de pie, con el fin de obligar a sus ocupantes a buscar refugio en la ciudad que funcionaría como nueva capital de la Capitanía.

Personajes históricos

Este listado contiene los nombres de los personajes históricos que se mezclan en la obra con los personajes ficticios. Sus interacciones, diálogos y acciones son, sin embargo, ficticios.

  • Felipe Rubio y Morales, Alcalde de la ciudad de Santiago
  • Ignacio Vallejo, ciudadano con orden de captura para el año del terremoto. Para evitar su aprehensión, solicita asilo en una iglesia, y hay registro que está aún libre y con vida cuando la capital se muda al valle de la Ermita.
  • Juan de Alarcón y Francisco de Contreras (no mencionado en la obra), vendieron sus viviendas para concluir la construcción del convento de Santa Catalina.
  • Martín de Mayorga y Ferrer, capitán general y presidente de la Real Audiencia. Trabaja en conjunto con el arzobispo Cortez y Larraz para trasladar Santiago al valle de la Ermita y renombrar la ciudad a su actual nombre: Nueva Guatemala de la Asunción.
  • Miguel de Eguizábal, Alcalde segundo.
  • Pedro Cortez y Larraz, arzobispo De Santiago para cuando azota el terremoto.
  • Pedro de San José de Betancourt y González, misionero franciscano de Vilaflor, Tenerife, Islas Canarias. Sus restos en la iglesia de San Francisco en Antigua Guatemala son el objeto de diversas peregrinaciones. Incide breve pero indirectamente en la obra.
  • Rafael Landívar, poeta jesuita guatemalteco famoso por su obra “Rusticatio Mexicana”, donde ofrece una cronología de la debacle de la ciudad tras los terremotos de 1751. En la obra, no obstante, es ficticio que para cuando Carmen Muralles y Elizondo, la madre de Celina, estaba viva, ya estuviese leyendo a su hijita los versos de sus poemas. La obra fue escrita en 1765 y publicada en 1767, tan solo seis años antes del fatídico terremoto de Santa Marta. Sin embargo, en la obra, Celina ya conocía versos de sus obras desde su niñez, imposible considerando el tiempo que demoraba el tránsito de la información y las artes en aquel tiempo.
  • Rey de España Carlos III. Monarca español para la fecha del terremoto. Solo se menciona por nombre en la obra algunas veces; no incide directamente en la historia.

Personajes ficticios:

  • Amanda Bustillo y González, costurera.
  • Andrés y Eusebio Peñalver, relojeros, mentores de Gregorio Del Cid.
  • Beatriz de la Rosa, monja carmelita.
  • Carmen Muralles y Elizondo, esposa de don Cristóbal. Figura en la historia en forma de recuerdos.
  • Celina, novicia.
  • Cristóbal Zamora y Obregón, arquitecto y comerciante.
  • Emilio de Garay, prelado.
  • Familia Del Cid: Gregorio Del Cid, Gilberto Del Cid y Elisa Cuevas de Del Cid.
  • Gabino Carranza, panadero.
  • Ileana Dávalos, madre superiora de Santa Catalina.
  • Juan Cossio, clérigo de la ermita de El Calvario.
  • Marta Laparte y Micaela Medrano, pensionistas.
  • Máximo Cubillas, carpintero y amigo de don Gilberto Del Cid.


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